Experiencias diferentes en hoteles

Ciertos camaradas y yo tenemos unas merecidas vacaciones, mismas que tenemos la intención de repetir una vez al año pues ya las tenemos contempladas como una costumbre, en nuestro rumbo usual y el hotel habitual. Nosotros acostumbramos vivir este asueto como una evasión de nuestra rutina diaria, viajamos solamente hombres, sin esposas, y no nos preocupamos por el dinero, pues tenemos en mente que si queremos vivir una experiencia como la esperamos, va a costar, pero estamos totalmente de acuerdo con eso.

Tenemos ya esta costumbre desde hace muchísimos años, y en todos estos años únicamente hemos requerido siempre recibir una estancia con panorama hacia el agua, pues eso nos relaja, y que preferentemente esté localizada en uno de los niveles más altos de su edificio, lo que estimamos no supondría algún conflicto dado que, siempre, el trámite para la reservación lo realizamos, y finiquitamos, al menos 16 semanas previas al momento de nuestra estadía.

En este viaje, no fue diferente, fijé las fechas con mis compañeros y yo elaboré el trámite de nuestra reservación, el trabajador que me apoyó en esa ocasión notó que soy un consumidor continuo e insistieron que no existiría dilema con eso que les había solicitado, dado que el plazo anticipado en el que hice aquel requerimiento fue el adecuado.

Llegado el momento en el que me presenté a hacer el check in al hotel, debo de revelar que sufrí una sorpresa realmente mala. No tenían alguna estancia vacante, solamente en los niveles más bajos del edificio y con panorama al pueblo. Eso no fue lo que me fastidió, la cosa que verdaderamente me prendió fue que al personal de aquel hotel le importó poco que agarrara mis maletas y me fuera con un rival suyo.

Es cierto, al personal de ese hotel no le interesaban en lo más mínimo el hecho de que cinco de sus compradores continuos, aquellos que de forma constante acostumbraban comunicarse de buena forma de su trabajo y les habían enviado a un buen número de individuos recomendados,  se marcharan con el rival directo, lo que lógicamente hicimos.

Como pensábamos, el rival nos acogió cordialmente, hicieron hasta lo inimaginable para meternos en un cuarto que contara con un excelente paisaje hacia el océano en los niveles elevados de su inmueble y procuraron a cada momento hacer que nuestra experiencia en ese sitio sea buena.

Lo que intento transmitir con la mencionada historia es que toma muchísimos años lograr generar lealtad del lado de los huéspedes, y toma solamente unos cuantos minutos romperla. Un comprador retorna a cualquier comercio si se piensa estimado, y suelen a desembolsar más plata y relatar experiencias de los lugares en los que su experiencia ha sido realmente placentera.

Es verdaderamente trascendental conocer que adquirir a un comprador nuevo cuesta casi 8 veces más que sostener a uno que ya tienes. Del mismo modo, se ha demostrado un consumidor conforme contará su vivencia con 9-12 personas, mientras que uno desconforme distribuirá esa mala vivencia con 10-20 personas. ¿Por qué a los compradores fieles se les trata de manera tan ingrata?

Si eres un trabajador o el patrón de un comercio, sin interesar la industria, ciertamente tendrás a ciertos compradores a los que hay que tratar con abundante atención. Y espero que pienses en esos compradores fieles, pues normalmente hay que dar por hecho que el rival hará hasta lo inimaginable por hurtártelos, no les simplifiques la labor.

Por cierto, un consejo, olvidé mencionar que de pura suerte logramos encontrar esa habitación disponible en el segundo hotel, pero por poco nos quedamos sin hospedaje. Para que no les pase eso si es que en algún momento están en una situación similar, pueden entrar a Sección Amarilla, ahí podrán encontrar una enorme variedad de hoteles en caso de que necesiten los servicios de alguno.