La importancia del deporte en la vida de René Escobar

En la vida de René Escobar, empresario, líder de un exitoso despacho mexicano de asesoría fiscal, el deporte tiene una importancia capital. Pero no por lo que se suele pensar usualmente: no le fascina el futbol, no es seguidor fanático de ningún equipo o club, y no le quita el sueño asistir a partidos en los estadios. En general, no es muy aficionado a los deportes de conjunto. “Me van más los deportes individuales, los que tienen que ver con la capacidad de resistencia. Lo que me gusta es cuando un ser humano pinta él mismo la raya de sus límites, y los sobrepasa”.

Ante la carretera, un ciclista sólo cuenta con lo que su cuerpo aprendió en largas horas de entrenamiento, de privaciones, de ejercicio del músculo de la voluntad. Un corredor de largas distancias, por poner otro ejemplo, ha aprendido a transformar el dolor, el ácido láctico que se le desparrama por cada célula de su cuerpo, en motivación. Y no depende de nadie más para lograr sus objetivos.

Hubo una época en que René Escobar practicaba con toda seriedad las disciplinas del triatlón. Como un espartano. Y competía. Era obsesivo con esas prácticas; siempre quería ganar, siempre veía hacia arriba, nunca hacia abajo. “Era muy estricto conmigo mismo, tenía una disciplina extrema”, recuerda.

Pero esa etapa en su vida ya pasó. No puede competir como antes, simplemente ya no le queda tiempo, con cuatro hijos, con tanto trabajo… Sin embargo, la disciplina con la que forjó su carácter en el pasado ahora la aplica en su profesión. “El éxito en los deportes no es diferente al éxito en la vida, en general. Si eres capaz de concentrarte en algo al 100%, el provecho obtenido se refleja en todas tus circunstancias, todos tus momentos”, describe Escobar. Esa capacidad de concentración también es útil para sobreponerse a los tiempos oscuros que a cualquiera le llegan, en cualquier momento de la vida, observa.

Además, con estas bases, con esas altas dosis de autoexigencia (“Quiero ser el líder en cualquier cosa que me propongo”) René Escobar calcula que su despacho de asesoría fiscal se convertirá en el más grande de México, en unos cinco años. “Puede suceder, pues ya estamos entre los cinco más grandes, seguramente”.

Aunque hay una pequeña (o no tan pequeña) diferencia: en los deportes individuales, más cercanos al atletismo puro que a la noción de equipo, se desarrolla una noción sana de egoísmo. En el mundo de la empresa no se llega a ningún lado sin el trabajo de conjunto, sin la armonía entre los equipos y los colaboradores.