La gran misión profesional de René Escobar

Ya hemos explicado que la práctica de los deportes profesionales, en especial los que tienen que ver con la superación de los límites propios, en soledad —en contraposición con los deportes “de conjunto”—, ha sido la gran fuente de enseñanza de valores para René Escobar, el joven y exitoso fiscalista mexicano. Pero, por supuesto, no es la única, o como fuente sirve para mucho más que lo estrictamente “deportivo-competitivo”.

“En realidad, el éxito en la vida es igual que el éxito en los deportes”. ¿A qué se refiere René Escobar? “Si eres capaz de concentrarte en algo al 100%, con el máximo nivel de autoexigencia, el provecho que obtienes se refleja en todas tus circunstancias, todos tus momentos”. Además, esa capacidad extrema de concentración también ayuda mucho a la hora de sobreponerse a los tiempos oscuros que a cualquiera le llegan, en cualquier momento de la vida, según René.

Esa especie de entrenamiento mental, de “puesta a punto” de la fuerza de voluntad lo lleva a afirmar: “Quiero ser el líder en cualquier cosa que me propongo, ¡no puedo aceptar un segundo lugar, para nada!” René Escobar calcula, más bien dictamina, que su despacho de asesoría fiscal se convertirá en el más importante de México, en unos cinco años. “¡Claro que puede suceder, pues hoy ya estamos entre los cinco más grandes, con toda seguridad!”

La fórmula para llegar a tan tremenda meta no es otra que la ética laboral, además de, como ya hemos descrito, la autoexigencia extrema. ¿Y en qué consiste esa ética en el campo del derecho fiscal, según René Escobar? En tres virtudes, básicamente: 1. Honestidad, que es la base de la relación con su cliente. 2. Ética, para que la posibilidad de enriquecimiento no lo lleve a cometer ilegalidades. 3. Profesionalismo: simplemente, hacer las cosas bien. O sea, ofrecer al cliente el mejor soporte de sus servicios.