Abraham Cababie: La belleza de las fotografías de Manuel Álvarez Bravo

Durante el nacionalismo mexicano sobresalen artistas que ayudaron a crear una identidad nacional, en la fotografía definitivamente es Manuel Álvarez Bravo.

Manuel Álvarez Bravo nació en la capital de México en 1902 y, pese a las dificultades económicas a las que se enfrentó en su infancia y juventud, logró dedicarse a la fotografía: su gran pasión.

Mucho se ha hablado sobre los grandes muralistas en la época postrevolucionaria: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco; sin embargo, hay artistas que aportaron a la construcción de una identidad nacional, fueron de la mano de los pintores a gran escala y hasta crearon un registro de dichas obras: los fotógrafos.

Manuel Álvarez Bravo desarrollo su técnica de la mano de Tina Modotti y Edward Weston. Capturó escenas representativas y cotidianas de un México enardecido intelectualmente por la reciente culminación de la Revolución y devastado por la guerra, pobreza y muertos que dejó.

Su esposa, también fotógrafa, experimentó con collages que, hasta la fecha, son considerados como vanguardistas.

En 1929 Tina le encomendó fotografiar las obras de los grandes muralistas al ser expulsada del país y con ello perfeccionó su habilidad en el pictorialismo, pero posteriormente conoce a André Breton y Henri Cartier-Bresson y aborda por completo temáticas surrealistas.

Con sólo 30 años expone por vez primera y de manera individual en la Galería Posada en la Ciudad de México. Tres años después lo hace junto a Cartier-Bresson en el Palacio de Bellas Artes.

A lo largo de su trayectoria ganó 13 premios a nivel internacional, entre los que destaca el Premio Nacional de Artes, México, en 1975 y el otorgamiento de Officier de l’Ordre des Arts et Lettres, Francia, en 1982.

Álvarez Bravo creó una gráfica del imaginario del proyecto de nación que se planteó durante la revolución mexicana y lo hizo con maestría: dominó la técnica y estableció un referente para los artistas mexicanos a través de la exposición de un pueblo que nunca se había expuesto.

Por: Abraham Cababie Daniel