Hostal: considéralo una opción

Es muy común que cuando viajemos, ya sea dentro del país o al extranjero, consideremos un hotel como la única forma de hospedaje durante nuestro viaje. Pues bien, no podrías estar más equivocado. Existen otras formas de alojamiento en las cuales no has pensado y una de ellas es hospedarte en un hostal.

No te confundas, un hostal no es un motel o un hotel barato y de mala calidad. Más bien, tiene un concepto diferente. En un hostal, o también llamado albergue de juventud, se tiene un ambiente diferente, en cuanto a la convivencia e intercambio cultural, cosa que en un hotel es algo difícil. En cambio, en un hostal es muy fácil crear nuevas relaciones hasta con viajeros extranjeros.
Hostal considéralo una opción

Se le llama también albergue de juventud, debido a que el concepto de los hostales es más dirigido a personas jóvenes, y por la misma razón, en muchos hay limitantes por edades para los huéspedes. La mayoría suele aceptar a jóvenes desde los 18 hasta los 26 años. Este tipo de alojamiento es muy común en Europa, donde los viajes de jóvenes o mochileros es más bien un estilo de vida.

Debido a que los jóvenes entre estas edades tienen diversas cosas en las que ocuparse y no suelen tener una economía muy sólida, los precios deben ser accesibles y más bajos que en un hospedaje convencional.

El mecanismo de los hostales es bastante diferente al de los hoteles. Es por eso que, si nunca te has quedado en uno, puedes tener 2 opciones: o te encanta el ambiente o simplemente no vas a poder tolerarlo, pues la mayoría de áreas dentro del hostal son comunitarias.

Si decides hospedarte en un hostal, debes saber que las habitaciones son compartidas; es decir, puede haber diferentes tamaños de habitación, pero la compartirás con otras 3, 5, 10 o hasta 20 personas en tu mismo cuarto. Comúnmente las camas son literas para que el espacio por habitación se aproveche de una mejor manera. No te preocupes, puedes elegir entre habitaciones para mujeres, hombres o mixtas, las cuales suelen tener un precio más económico. Lo que puede ser un poco molesto es que, si ya te encuentras durmiendo o descansando, puede haber otros compañeros de cuarto que lleguen más tarde que tú, y no sean precisamente los más callados y tranquilos del mundo.

Los baños y las duchas estarán en un área diferente y también son compartidos, sin perder de vista la privacidad de cada quien. Eso sí, hay que estar muy al pendiente de cuando estén más desocupados, pues en temporadas altas, o cuando el hostal se encuentre lleno, puede llegar a ser difícil encontrar regaderas vacías a cierta hora del día. Otros de los servicios con los que cuentan los hostales son espacios comunes para lavar ropa y cocinas comunes a la disposición de los usuarios.

Como ya habíamos mencionado, en los hostales, el ambiente se presta más para una convivencia multicultural. Además de tener áreas compartidas de recreación, como salones de juegos, salas y comedor, también ofrecen un sin número de actividades diariamente en las que cualquiera puede participar. Desde recorridos turísticos por las ciudades que visitas, hasta salidas nocturnas, fiestas o reuniones y convivencias dentro del mismo hostal.

Uno de los puntos negativos de los hostales es que, debido a la cantidad de personas que se hospedan en una misma habitación, algunas veces suele haber robos entre los huéspedes. Después de todo, cada quien tiene sus costumbres y te estás hospedando y compartiendo espacio con desconocidos. Es por esto que en estos sitios suele haber la facilidad de tener un locker o casillero para guardar objetos de valor. Lo único que tiene que aportar el hospedado es su propio candado. Aunque la mayoría de jóvenes expresa que prefiere llevarse consigo sus objetos de valor para evitar malas experiencias.

Después de todo esto, puedes considerar ahora el hospedarte en un hostal y si no es lo tuyo, siempre puedes regresar al tradicional hotel.